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Rabo de Nube. Léeme.

El insomnio lo provoca la búsqueda incesante de una cura.
Encuentro el placer en volver a jugarnos.
En re-encontrarnos, vulnerables,
dóciles ante las llamas
de los Leo que queman.

Gastabas tu vida junto a la mía
y yo me acostumbré a tus caricias.
Y nos llorábamos 
en los malos momentos.
Fuiste la brisa necesaria
en el instante y el lugar
adecuado.
Tan acertado en el beso,
que dejaste grabado
en mí
como amuleto.

 

tejedora