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puro cuento

Por eso decido en la noche escribir,
para ser silencio
y llorar a solas el desencanto.

En la carencia y ausencia
de todo
arreglo mi mundo
o lo deshilacho

y tejo la verdad
con mis manos.

I
Sentirse amada
por quienes saben hacerlo
es sentir que no estás pensando en
nada.

II
Me desgarro en tus sujeciones
y bajo hasta abajo
me tienes a tus pies.
Y te miro,
cómplices tus suspiros.
Hoy entro dentro,
eres un diez en mis manos,
estoy segura.
Y todo lo que duela
no será suficiente
para dejar de sentirnos
rozar como animales.
Hoy tengo algunas monedas,
las lanzamos al aire
para soplar nuestro destino.
Lo incierto, lo no escrito
es lo que nos mantiene unidos.
Dime amor,
si no reirías hasta la muerte
y todo al dejarse llevar.
Como yo nado en esos ojos ámbar
que no dejaré escapar.

III
A veces desafino
en el oficio de amar.
Pero no me tiembla el pulso
en el oficio de poeta
y en todas las horas
que con las palabras juego y trabajo
sin percibir el tiempo.

Si las llamas se alzaran
por cada lágrima de mis dedos.
Si cesase el cuestionamiento
mi vida no tendría ningún sentido,
y la desolación
me caería del cielo.
Y mira que rezo y rezo
y siempre cruzo los dedos.

Solo espero que me recuerdes,
cuando las llamas no te dejasen verme
por todas mis sombras
que crearon el fuego.

IV
Me gusta la manera en que me sujetas
y no puedo sino rezar
por un continuo contigo.
Y todo porque me mires.
Y todo por un nada contigo.
De esos que pasan
y una se vuelve niña.
Aunque cada día
tenga que salir a jugar fuera
en manos del sistema
y menos en sí.
Y si todo es tan raro
y una tiene que pagar y pagar
lo que reconforta es encontrarte
en la cama
y empacarte en amor
cada noche
aunque no estés.

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