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luna nueva, abril 2020

Baila picaflor, en este mundo que has creado tú. 

El mundo entero, tu proyección. 

Lo que haces contigo mismo, te hace entenderte mejor. 

La soledad deseada o inducida, la elegiste tú. 

En ese espejo constante, tu bailas con la inconstancia hasta que la identificas y decides posarte en tu flor. 

No hay más amor eterno, que el propio. Identificarte en cómo te hablas a ti mismo, cómo la vida se expresa en ti y cómo se expresa en los demás…, en este mundo de expectativas desorbitadas, exigencias, deseos…, más vale observar, sonreir y callar. 

A todos une la música, cuando el alma grita un sentimiento. Y mencionando de puntillas palabras tan amplias como el alma o el espíritu, cuando lo que queremos decir es que hay quienes se hallan a uno mismo en un sentimiento interno de querer ir más allá y recordar que no solo existe el ansia por los placeres mundanos. La paz interior requiere otra frecuencia y uno recorre sus ciclos sosteniendo cualquier emoción, cada una con su mensaje. ¿Qué se puede hacer? Sino escucharse, atenderse y aprender.  La espiritualidad como una senda de automejora, no hay que ir mucho más allá. Hay que hablar de lo que se conoce y lo que uno cree, ponerlo en práctica. Si no…, de nada valen las palabras. 

La vida está en ti, expresándose. 

Buscamos sensaciones cuando tenemos helado el cuerpo, cuando perdemos la órbita. Pero nada se separó nunca, no hay que unir nada dentro. Hay que ponerle luz y atenderlo. El miedo…, aquí al lado siempre acompañando. Pero más miedo da no vivir lo que temes, más miedo da rechazar el miedo. El rechazo a las emociones menos aceptadas por esta sociedad pegada a lo brillante y a la sonrisa impostada, no sirve de nada…, cada emoción tiene su color. Y al enfrentarlas, aceptando que son tuyas, las haces pequeñas y tú…, mucho más grande. 

Baila picaflor, en este mundo que has creado tú.

El mundo entero, tu proyección. 

Lo que haces contigo mismo, te hace entenderte mejor. 

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Día a día…, vuelvo a posarme en mi flor, y encuentro las constantes que me guían. 

La respiración, la observación, la no violencia conmigo misma, el cultivo de lo que recogeré y mientras tanto…., veo crecer.

Que la vida se exprese… Y yo esté atenta.