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INFINITIVO

Aprovechar para incendiar de incienso la mente
y bajar al rió debajo del río
donde habitan las verdades
de lo salvaje.

Ocupar las garras de la melancolía
bailar por lo nuevo
despedir con cantos lo que debe morir
y lo mejor es saberlo.

Presentir la floritura hermosa
que se abre a un placer
desconcierta la puerta terca
que abrís y cerrás con ese acento porteño.

Empequeñecer las sonrisas
cuando de una, de un momento a otro,
de éxtasis podés explotar.
Es la única salida
para pasar desapercibida
entre tanta tristeza por obligación
mi coraza no entiente otro canto
que no sea la risa.
Y quizá aciertan cuando me acusan
de andar distraída.
O quizá no.

Fecundar un instante
como el musgo en las rocas
de mis tierras originarias.
Ser el follaje de unos suspiros
que amas,
calmar cuellos que sudan
por haberte recorrido
y notar los sexos calientes
recobrando el aire
tras ardua batalla.

Alargar los viajes
es el deseo, un acto sistemático
de quienes creen que siempre falta tiempo.
Es tarea imposible e innecesaria
para quien sabe que toda decisión
forma parte del mismo viaje.

Resonar tambores y flautas
que allá vamos
al mover las piernas, los brazos y el vientre
cuando, cada día, hacemos camino.

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