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HILO SENSITIVO

En un descuido
reposo mis intenciones
en la almohada;
y me levanto al escuchar tu voz
como cada lunes de luna.

Es sutil el amago
y fría como la roca
la cruda realidad.

Dejadme rodar abajo, fácilmente…
Dejadme soltar cabos, suavemente…
Dejadme recordar cuando perdí un nombre, emocionalmente…
Volver a recordar, volverme loca y desgarrar lo que sostengo,
con actitud solemne.
Dejadme volver una y otra vez al punto
en que pasa mi historia
y crea soñar.
Dejadme reposar en la almohada mis intenciones, para no levantarme.
Dejadme rodar abajo, fácil…
Dejad esos ojos rojos, mutilados en vuestros odiosos rincones,
antes de venir a visitarme.
Dejadme peinar mi pelo en el encuentro
de la luna con el espejo.
Dejadme mediar ciclos, adentrarme en otras dimensiones,
y así poder encontrarte en todas tus vidas.
Por favor, dejadme rodar abajo, fácilmente…

En un intento por drenar mi sangre,
invierto mi cuerpo
así como la tierra y el cielo.
Ahora mis pies son cenizas en las nubes
y mis rizos las raíces
que nutren mi existencia.

Pero,
aún en el alcance del equilibrio
de las fuerzas que entran en conflicto,
abrazo el susurro del llanto
que desgarra en el vacío.
Y siento morir de vida
y vivir de muerte
en cada respiro.

Por eso dejadme,
dejadme oírle cantar sus desganos y magias.
Dejadme pintar semillas
con estas manos que me amarras.
Dejadme acompañar con palabras el corazón de la tierra.
Que mi madre me llama.
Dejadme rodar abajo de una vez.
Rodar abajo, fácilmente…

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