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ALICIENTE

Hoy hay una entrada para ti, compañera del alma, perla del Pacífico… Alicia.

Todo es un misterio, como si el destino fuese un remolino de vida loca, poderoso y místico. Y ese remolino, en que todo se hace nuevo, espontáneo, siempre hay cabida para pensar en ti. Acabo de darme cuenta que el corrector de mi teclado me ofrece ‘’aliciente’’ cuando escribo ‘’Alicieti’’ y fíjate si es listo que lo sabe…, sin tener un corazón como el mío, que palpita aunque mi mente pulse y diga ‘’apagar’’. Me ha llevado a ese concepto: aliciente, definido como un aspecto positivo de algo, que sirve de estímulo y mueve a una persona a realizar una acción o a actuar de una determinada manera. Es probable que tú para mí seas ese ‘’yin’’ positivo, ese estímulo que mueve a mi persona a asemejarse un poquito a lo que tú eres, para empezar a encontrarle pedazos al mundo y ser mejor persona.

A veces siento que me faltas y busco cómo darle consuelo al alma, pero sé que te tengo y no hay lejanía que justifique nada.  Sé muy bien que en nuestra dinámica diaria no estamos muy presentes. Pero quiero que sepas que , sin esperarlo, siempre voy a estar ahí, ofreciéndote el amor que siempre dejé crecer en mí para dártelo a ti, cuando así sea, siempre que te veo. Amor del bueno, sincero, del que no se pide, amiga mía…Y aunque muchas veces extraño tus gestos y tus ganas…, me consuelo en lo inexplicable de esta vida loca, con su loca realidad. Es decir, en nada.

Hay tantas cosas que me suceden y las charro conmigo misma y en ocasiones imagino que te las estoy contando a ti. Y tú siempre con ese gesto sereno, inamovible. Tan diferente al mío y tan sabio. Te escribo recordando tus entradas fortuitas en mi habitación para usurpar mi diario y leerlo, me encantaba que lo hicieses y, ¿sabes por qué? Porque visibilizabas una de mis razones de vivir, la escritura, y hacías un momento precioso por conocer qué podía escribir tu amiga y, si de casualidad, alguna vez te escribía a ti.Y como siempre has esperado tu poema, decirte que son muchas las veces que estabas detrás para inspirar a todas las mujeres o personas a las que he creado en mis fantasías, en mis hojas en blanco que han acabado siendo textos sagrados para mi intimidad.

Deseo que seas valiente en todos tus intentos, que experimentes todo lo que busques  y se te ofrezca, que vivas el instante y luego lo pienses… Y que yo esté ahí, para observarte.

Si el amor tuviese un sonido…, podría ser el bombeo de mi sangre cuando estoy contigo. Y nosotras seríamos la banda que lo tocaría. Con poesía.

”Éste es tu árbol, tú estás sentada en él”.

Para ti, mi aliciente.

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