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Solo soy porque ella fue conmigo

Ella.
Ella me cambió la vida.
Lo cambió todo.
Cambió mi forma de ver la vida, de hacer las cosas, de entender las cosas.
Me aportó consciencia.
Me quitó miedos para poner otros.
Ahora madrugar no es tan pesado. Salto de la cama como cuando era niño y fuera de mi casa me esperasen mil regalos.
No me da vergüenza cantar por la calle mientras camino.
Como mejor, la comida digo, porque ella me enseñó a masticar las cosas con calma. Esto podría equipararse a casi todos los hábitos del día a día. Ducharme, estudiar, conducir, leer, pensar… Sí, su calma fue mi calma. Se lo agradezco.
Cambiar no es fácil, lo sé, pero ella bailaba a mi compás para corregirme y lo que antes no coordinaba ahora parece más sencillo.
Sencillez, si, podría definirla como eso, pero me quedaría corto.
Ella está loca, pero su locura atraviesa las paredes sin destruir nada. Es pensamiento puro, es muy inteligente. Lee mucho pero la inteligencia no es lo que aprende de los libros, es su instinto.
Ella domina su instinto.
Tiene principios, como todos, y muchos deseaba cambiarlos, al menos cuando estaba conmigo.
Eso me sorprende, creo que yo también llegué a cambiarla un poco, menos sus pasiones.
Sus pasiones, sus pasiones...

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ésta es la idea

Por fin puedo sentirme desnuda,

libre.

Pero no volando como un pájaro,

aquí.

En el suelo caliente, frío o húmedo

bajo mis pies descalzos.

Tallos verdes junto a mis venas.

Recorren mi cuerpo, serpentean.

Y estos versos de vidrio

me establecen en la diacronía

de un devenir

que mi impulsa a crear.

Pero, sin más,

hay instantes que cuestionan un presente

y me permito caer,

caer en la incertidumbre y la pesadez

o ambas

a la vez.

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Cíclica, revolucionaria y capaz.

Gracias a ti, mujer, por hacer de ese poeta
sentido y razón
de ser.

Gracias mujer, por hacerle llorar en versos,
quererse en bares,
por animarle a no dejarse vencer.

Gracias mujer, por superar cada uno de sus abismos,
con una sonrisa
y por quererle bien.

Gracias por convertir su pena en poesía
y por darte la oportunidad de sentir,
de sentirte,
más allá de él.

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Rabo de Nube. Léeme.

El insomnio lo provoca la búsqueda incesante de una cura.
Encuentro el placer en volver a jugarnos.
En re-encontrarnos, vulnerables,
dóciles ante las llamas
de los Leo que queman.

Gastabas tu vida junto a la mía
y yo me acostumbré a tus caricias.
Y nos llorábamos 
en los malos momentos.
Fuiste la brisa necesaria
en el instante y el lugar
adecuado.
Tan acertado en el beso,
que dejaste grabado
en mí
como amuleto.

 

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Tempo

Me gusta el horizonte de los atardeceres
en silencio y a oscuras.

Me gusta convertirme
en poema
cuando experimento el encuentro ocasional
de mi soledad de las siete.

Me gusta que mis dedos conserven la temperatura
del exterior para cuando yo estoy en el fondo sumergida
en la contemplación de las agujas del reloj
en el paso fronterizo del segundero.

Me quedo con el reloj delante de mis pupilas
esperando que algún día se pare y deje de contar.
Me gusta esperar en la raíz amarga de la paciencia
porque estoy convencida de que el tiempo, algún día, frenará en seco,
dejará de palpitar su segundero y sabré escuchar el silencio de la eternidad.

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[Reflexiodando]

Hoy he desayunado café frío y tostadas quemadas porque he decidido pensar en el tiempo conceptual y no en  satisfacer mi hambre de resaca ni calmar mi pastosa sed arterial.

Después de soñar contigo mi mente se encuentra ocupada y consigue que mi cuerpo olvide sus necesidades básicas y que a mi yo racional le de igual.

Encuentro a la soledad en este día de lluvia tras la ventana y sin pensarlo he abierto de par en par cada cristal para que se cuele en mi mañana. Quiero mimetizarme con el invierno de la ciudad. Quiero ser banco mojado, papelera vacía, botella de cristal… Quiero darme este momento existencial, cuando nadie me piensa, para pensarme sin prisa y sin saborear.

Es algo extraño. Anoche, todas las preguntas y movidas de trago no me dejaron dormir y ahora que son casi las tres ya se han desintegrado como las tostadas en mi estómago gracias a la acidez del café. Estoy bien, o eso quiero creer, pero me olvido tan pronto de las cosas… ¡Por eso me es muy difícil serme siempre fiel! ¡Aunque suene a tópico no soy como ese tipo de mujer!

Solo me ha bastado un cigarro, el portátil, y las variaciones de guitarra de Tárrega para despertarme de buen humor y ponerme a escribir esto del tirón. De cuando en cuando leo, medito y bailo hasta el baño tras beber cada tanto dos de agua de litro pero ahora tengo frío. Mejor voy a cerrar las ventanas, a ponerme de nuevo el pijama y a mirar a un punto fijo.

Alucino. Hacía tiempo que no vivía tan inspirada de continuo. Creo que mientras invento las respuestas ellas solas se condensan en la copa de vino.

Me repito, o de nuevo es culpa de la comida, el arroz congelado indio.

Seguro que tan pronto como cierre los ojos acabará el ciclo aunque… Me cuesta dormir la siesta cuando ahí fuera parece que empieza la escena en la que la abuela barre el jardín mientras la lluvia le peina. Oh, esa escena.

Basta. Ya he gastado mucho tiempo consumiendo y cultivando, consumiendo y cultivando. Voy a quemarlo todo y voy a tapiar las puertas. Si, eso es lo que haré. Voy a salir  y voy a ser yo la que arda en la noche y toda Rávena verá como, de nuevo, el frío quema.

Cerca de los 0 grados.

Dicen que unas manos frías son un corazón caliente pero nadie sabe lo que le ocurre al corazón cuando las manos se congelan…

Aunque creo que yo sí.

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ALICIENTE

Hoy hay una entrada para ti, compañera del alma, perla del Pacífico… Alicia.

Todo es un misterio, como si el destino fuese un remolino de vida loca, poderoso y místico. Y ese remolino, en que todo se hace nuevo, espontáneo, siempre hay cabida para pensar en ti. Acabo de darme cuenta que el corrector de mi teclado me ofrece ‘’aliciente’’ cuando escribo ‘’Alicieti’’ y fíjate si es listo que lo sabe…, sin tener un corazón como el mío, que palpita aunque mi mente pulse y diga ‘’apagar’’. Me ha llevado a ese concepto: aliciente, definido como un aspecto positivo de algo, que sirve de estímulo y mueve a una persona a realizar una acción o a actuar de una determinada manera. Es probable que tú para mí seas ese ‘’yin’’ positivo, ese estímulo que mueve a mi persona a asemejarse un poquito a lo que tú eres, para empezar a encontrarle pedazos al mundo y ser mejor persona.

A veces siento que me faltas y busco cómo darle consuelo al alma, pero sé que te tengo y no hay lejanía que justifique nada.  Sé muy bien que en nuestra dinámica diaria no estamos muy presentes. Pero quiero que sepas que , sin esperarlo, siempre voy a estar ahí, ofreciéndote el amor que siempre dejé crecer en mí para dártelo a ti, cuando así sea, siempre que te veo. Amor del bueno, sincero, del que no se pide, amiga mía…Y aunque muchas veces extraño tus gestos y tus ganas…, me consuelo en lo inexplicable de esta vida loca, con su loca realidad. Es decir, en nada.

Hay tantas cosas que me suceden y las charro conmigo misma y en ocasiones imagino que te las estoy contando a ti. Y tú siempre con ese gesto sereno, inamovible. Tan diferente al mío y tan sabio. Te escribo recordando tus entradas fortuitas en mi habitación para usurpar mi diario y leerlo, me encantaba que lo hicieses y, ¿sabes por qué? Porque visibilizabas una de mis razones de vivir, la escritura, y hacías un momento precioso por conocer qué podía escribir tu amiga y, si de casualidad, alguna vez te escribía a ti.Y como siempre has esperado tu poema, decirte que son muchas las veces que estabas detrás para inspirar a todas las mujeres o personas a las que he creado en mis fantasías, en mis hojas en blanco que han acabado siendo textos sagrados para mi intimidad.

Deseo que seas valiente en todos tus intentos, que experimentes todo lo que busques  y se te ofrezca, que vivas el instante y luego lo pienses… Y que yo esté ahí, para observarte.

Si el amor tuviese un sonido…, podría ser el bombeo de mi sangre cuando estoy contigo. Y nosotras seríamos la banda que lo tocaría. Con poesía.

”Éste es tu árbol, tú estás sentada en él”.

Para ti, mi aliciente.

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DONDE LOS MUERTOS SE DIVIERTEN

”Es la época en que la muerte entra muda. Mudo mi cuerpo. Yo me impongo en tu muerte. Yo guarezco tu muda. Tiempo de atenuación, tiempo de purificación, tiempo de lluvias constantes. Lo insensible vibra, lo insensible soporta la noche, brota flores en mitad de la noche, sobre la blanca página… El poema se abre, ésa es tu fuerza…”. Alejandra Pizarnik

La noche
es la guita
que brilla en mi cama
y entre oros me acongojo
por la calma que se escapa.

Si la noche
grita libertad
y sus brillos
me lían.
Y no hay agüita
que calme
esta ría mía.

Echar en falta la rabia
el gancho por querer hacer sangre
para abrir las heridas.
No querer escribir
ni para una misma,
pero es inevitable
que con nada
me tiemblen las manos
y hablan.

Hoy es día
de recuerdos.
Un día de pasados
por el de ayer
que fue volar y perderse en un futuro.
Para el que será mañana,
que seguro,
prometido,
será de lo que es de mí,
del olor de un presente
que , si me pongo,
hasta lo puedo sentir.
Pero no,
lo olvidaba,
hoy es día
de volver a ti
lo que no pudo salir.
Y en este día de pasa(dos),
me dan ganas de salir
a reventarme por ahí.

El poema se abre,

…, ésa es tu fuerza…

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Penumbra

Mientras unos pretenden en vida
explicar el sentido del amor
busco yo, esperanza perdida,
lo que en pieles muda con dolor.

Siendo la añoranza compañera
de la noche ella fiel esclava
escribo, pues lamento más me dura
cuando el poema en mi se clava.

Intento definir esos conceptos
sondada en un manantial de llanto
y divagan todos los lamentos
cuanto más alejo ese quebranto.

Encuentro ahí ya moribunda
el alma que se me estremece
siendo la belleza transformada
y en mis ojos no aparece.

Tanto efecto tiene la razón
que con gran peso lleva la verdad
cuando lo que quiere el corazón
es huir, desmentir la gravedad.

Es por esta, mi ansia más voraz,
que me persigue y atormenta
que busco, perdida esperanza,
pieles que al dolor inquieta.

¡Oh, amor, sordo, mudo y ciego
para ti toda indiferente,
aléjate, haz de mi apego
ser de velo inexistente!

Olvida lo que una vez fuimos,
vete o vuelve a desunirnos
yo ya conozco todos los abismos
y todos en vida cotidianos.

por-herb-ritts

 

 

“Elle est inlassable”

TERCER MOVIMIENTO

En los días de constante abatía, de balanceo oculto.
Mi propio pesar por el mundo acaba por resignarme…

Dolor agudo.

Matanza impuesta.

Justicia
agitando
los corazones
roca
de las almas
muertas.

Bocas
calladas
con el veneno
de la duda
en la punta
de la lengua.

Ojos
gritando: ¡SOCORRO!

Silencio incómodo
en tenor
por temor de
entender al otro.

Condena
por el pensamiento
impropio,
van creciendo necios,
van probando cacho.

Tiempo
dividido
en parámetros
de lógicos
no vivos.
El esclavo
cuenta
los minutos,
el hombre libre no.

Sed de llanto ajeno.
Mi abuelo nunca llora.

Ya pocos se desatan y bailan con farolas.

la farola 1959

La esquina del guardia. Elda 1959.