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Otro atardecer de luz.

Cuando menos espero volver a tropezar con esa piedra preciosa y deslumbrante, me veo, de pronto, cayendo en el instante de tus ojos; en la profundidad de una mirada que de nuevo prende mis encantos y los pulveriza. De pronto, de nuevo, tus pupilas en las mías. Quema, quema como al principio de la chispa, sin embargo, a pesar de no encontrarme protegida como se debería al practicar un deporte de riesgo, nunca fue demasiado tarde como para arrepentirme, porque el fuego nunca llegó a prenderlo todo, ni llegué, con esa piedra, a caer del todo, a pesar del peligro nunca llegué a aterrizar del todo. Aunque el dolor sí fue real parece que ni el descenso ni la condensación llegaron a término; algo debió de salir mal durante el proceso de calibración de nuestras miradas. Quizás una cuerda se adelantó a la otra, quizás, esa teoría de cuerdas explique algo de esto, quizás es algo que deba aplicarse a este deporte de riesgo del que pocos saben salir ilesos, incluida yo, incluido tú. Pero yo supe, y en estos momentos nuevos también sabía, que una buena parte de mi cuerpo o de mi mente no necesitaba protección alguna, aún en riesgo, ambos se quedarían en suspensión y sostenidos por el aire en algún punto del espacio, porque contigo es siempre la misma sensación de infinita ingravidez, de constante y eterno voleteo. En la conexión de cables, en la posición de cuerdas y el ajuste de tensiones, había de confiar en que el único que podía sostenerme sería el instante de tus ojos en los míos, y que mi cuerpo, nada más volver a tocarte, se convertiría en partículas estelares. Pues ya lo dicen, del polvo venimos y al “polvo” acabamos llegando para convertirnos. Y a esta teoría, no sé si llamarla de cuerdas, de miradas o de riesgos, pero hube de destruir y vaciarme, para crear y penetrarnos, planetariamente.

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ÍCARO ☽

Unos cimientos tan falsamente sólidos, como las alas de Ícaro.

Un cuento listo para expresar la oscuridad de ciertas emociones. Resquicios de experiencias que debemos soltar poco a poco, conforme nos van llegando, en el momento adecuado. Se presenta sin miedo, valiente en reconocer lo que no hizo tanto bien al alma y que una misma permitió y guardó. Ante todo, sinceridad y aceptación de que no todo fue y es bonito, pero enfrentándote a ello, se va desintegrando entre tus dedos y se esfuma con el viento.

Déjalo ir, déjalo marchar…

– Mandando el amor, que me viene de vuelta –

 

luna nueva, abril 2020

Baila picaflor, en este mundo que has creado tú. 

El mundo entero, tu proyección. 

Lo que haces contigo mismo, te hace entenderte mejor. 

La soledad deseada o inducida, la elegiste tú. 

En ese espejo constante, tu bailas con la inconstancia hasta que la identificas y decides posarte en tu flor. 

No hay más amor eterno, que el propio. Identificarte en cómo te hablas a ti mismo, cómo la vida se expresa en ti y cómo se expresa en los demás…, en este mundo de expectativas desorbitadas, exigencias, deseos…, más vale observar, sonreir y callar. 

A todos une la música, cuando el alma grita un sentimiento. Y mencionando de puntillas palabras tan amplias como el alma o el espíritu, cuando lo que queremos decir es que hay quienes se hallan a uno mismo en un sentimiento interno de querer ir más allá y recordar que no solo existe el ansia por los placeres mundanos. La paz interior requiere otra frecuencia y uno recorre sus ciclos sosteniendo cualquier emoción, cada una con su mensaje. ¿Qué se puede hacer? Sino escucharse, atenderse y aprender.  La espiritualidad como una senda de automejora, no hay que ir mucho más allá. Hay que hablar de lo que se conoce y lo que uno cree, ponerlo en práctica. Si no…, de nada valen las palabras. 

La vida está en ti, expresándose. 

Buscamos sensaciones cuando tenemos helado el cuerpo, cuando perdemos la órbita. Pero nada se separó nunca, no hay que unir nada dentro. Hay que ponerle luz y atenderlo. El miedo…, aquí al lado siempre acompañando. Pero más miedo da no vivir lo que temes, más miedo da rechazar el miedo. El rechazo a las emociones menos aceptadas por esta sociedad pegada a lo brillante y a la sonrisa impostada, no sirve de nada…, cada emoción tiene su color. Y al enfrentarlas, aceptando que son tuyas, las haces pequeñas y tú…, mucho más grande. 

Baila picaflor, en este mundo que has creado tú.

El mundo entero, tu proyección. 

Lo que haces contigo mismo, te hace entenderte mejor. 

_

Día a día…, vuelvo a posarme en mi flor, y encuentro las constantes que me guían. 

La respiración, la observación, la no violencia conmigo misma, el cultivo de lo que recogeré y mientras tanto…., veo crecer.

Que la vida se exprese… Y yo esté atenta.

No solo existe el ansia por los placeres mundanos

 

 abril, 2020

C19

Una llamada de atención,

una parada ante los comentarios sabios

de amigas que ahora une un hilo fino 

brillante entre la discordia

vence lo oscuro

y aparece la claridad

que la naturaleza irrumpe

un disparo a la salud que a todos une

esta vez a los países

que teníamos ‘’más’’.

Saber de dónde se viene,

y hacia dónde se va

sin olvidar quiénes caen en medio.

No es cuestión de resultados,

a la cama te llevas el proceso.

Nada importa lo que muestras

en dosis de segundero

con mensajes que caen al olvido

en apenas veinticuatro horas,

a la cama arrastras la emoción

el respeto o no a ti mismo

y al resto. 

 

Diseño sin título

Misunderstood

∞∞∞

Decido parar
consciente
en busca de algo.
Buscar donde encuentro
desencuentro
siempre.

Dentro de mi
cerca de aquí

detenerme.

Transformadora
pausa
en la calada.
Me preparo para deshacerme,
abrazada
a la soledad
cuando de ti
ya no se nada…

Solo me responde el silencio de la noche.

Gracias a que tengo cuerpo
puedo con estas sensaciones
que despliegan mis manos.

Ofrezco caos y calma
cuerpo y alma.

Interrumpo los aplausos
para arrodillarme
ante el devenir
cuando me siento iluminada.

Después, tiro la ceniza,
fantaseo con un futuro vago,
borro del pasado lo que no supe dejar ir.

La intención no es cargar más en el presente,
es dar el espacio que necesita el amor
porque tiempo abunda.

Prendo mi consuelo
para que sea elevado,
para que sea incandescente,
para que expanda, se multiplique y mute
en otros versos
que posean poesía
y no esto.

Otra pausa diferente.
Quietud en la calada,
pero diferente.
Me preparo para reinventarme.

Abrazo nueva excusa
cuando de ti ya se que nada,
de ti no puedo esperar nada.

Ahí fuera todo está quieto.
Dentro,
aquí dentro,
muevo
fluyo
cambio
mato,
destapo,
descorcho
la impotencia.

Brindo y bebo.

∞∞∞

No tengo hambre,
estoy inspirada.

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El ritual de la Candelaria

No hay excusas,
te diste el tiempo necesario
para estar bien,
descubriste que siempre lo estuviste
y que hay paz en cualquier momento,
si sabes llegar
y conectar.

Resulta que todo llega,
está ya ahí.

Hoy los pensamientos son sencillos,
claros, perdiendo la densidad del ayer.
La profundidad está en las falanges
y se transforma en estas palabras
que hoy quieren bailarte y celebrar,
con lluvia o sin lluvia.

Es época de fantasías,
con tu piel,
estar cerca de tus labios
y ser océano todo mi cuerpo.

Es verte morder el labio
y en dos segundos
estoy arropándote
otra vez.

No hace falta planear
porque es inevitable
el encuentro,
simplemente estás aquí
cuando cae el sol.

Y aquí estoy, con todo preparado,
para ti.

Eres el reflejo
del mito de la serpiente celta
que hiberna durante el invierno
y se asoma a la luz cuando amanecen
las primeras señales de la primavera.

Y yo, te recuerdo que en todas partes,
la naturaleza nos da señales
de que la tierra vuelve a despertarse,
y los bulbos brotan con fuerza,
a pesar del frío.

Con cada uno de nosotros,
independientemente ,
está la potencia
de la fuerza vital,
recordándonoslo antes de cerrar los ojos,
no siempre para dormir.

No hay vela que no se encienda en mi habitación,
cuando entras por la puerta
y te quedas aquí.

Pasa…, y juega.

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Liberacción

Estar, lo que se dice estar, no estás. No estás porque te has ido y yo te dejé marchar. No estás porque has elegido entre quedarte o resignarte con la valentía propia de los vencidos, dejar de luchar. No estás aquí, conmigo, pero te imagino mejor en otro lugar, con una compañía que te da lo que necesitas, calor, porque mis manos siguen hermanadas con el frío de Siberia y no suelen agradar en pleno Febrero.
Estar, lo que se dice estar, no estás, pero está todo lo demás. Está la ausencia de esa paz al despertar del abrazo amniótico, la luz del sol atravesando los agujeritos de la persiana, las ocho de la mañana de un sábado en el que no se hacer nada más que contemplar en la cama los rizos mutuos, alegres de respirar.
Están las ganas de no temer tener menos de lo que puedo “soportar”. Está la idea de un nosotros frugal frente a su mundo dando la espalda al pasado que tanto nos bebió embriagándonos.
Están los porqués cargados de rencor y excusas, los quizás envueltos en papel de liar, y los te quiero convertidos en ceniza.
Está el hecho de que no me llames y la esperanza de que algún día lo hagas, con premeditación, sin impulso, y me hables desde el corazón curado.
Está el vacío de la creación y el deseo de crear nuevos paradigmas; huecos en los que sumergirme a contemplar tu ser desde otra perspectiva más verbal, más de acción y más real. Llevar a término los límites de lo que fuimos y ponerle punto y final a esto, porque estar, lo que se dice estar, no estás, y no quiero cambiar esta realidad, quiero aceptar lo que es, quiero aceptar que no estés, y de esta forma, aprender a vivir sin ti.

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Me ves
frente a ti
plateada
y creciente,

descorazonándome.

Sí, soy
vulnerable;
CARNE,
EMOCIÓN
Y 
SANGRE

pero hay valentía
entre aborto y aborto.

Hay verdades inciertas,
singular discernimiento,
devenir ocasional de fluidos,
imperfecta precisión de tiempos.

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I feel this way, flowing lines between lines

Más niña de lo que fui,
florece en mí la inocencia
el observar
más que el preocuparse
el amor del tiempo
libre, fluye el arte
por tu cuerpo.

Y siendo musa
hiere tu ambrosía

-hasta los dioses te buscan,
para caminar… y charlar-

Dialogarse
cada día.
Terapia silenciosa
en el aroma de mi cuerpo
y de mi cuarto.

Ella tan prohibida
y tu su reflejo,
la verdad no está tan lejos.
Distracciones, prisas, viajes
Idas y venidas.
Un suspiro la vida,
un vaivén de aciertos
y desventuras.
Un camino dulce de dolor incierto,
una incógnita con infinitos prismas.
-Todos somos intensos-.

Fueguitos suaves, decadentes,
los hay aquellos con más potencia
que arden como velas en la noche,
y en el camino en metro como cada día,
niña divertida,
leo a aquellos autores,
que siendo mujeres y hombres perdidos
encontraron la libertad en los dedos
y sus palabras.

El movimiento y el trazo
unidos en la verdad del alma.

En la séptima costilla,
detrás,
un foco palpita,
allí donde habita el alma,
en el centro.

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Mi altar es arte.
Solo yo puedo crearlo y destruirlo.

Mi altar es acto.
Ofrenda o sacrificio.

Mi altar es el umbral.
Un espacio entre lo quimérico y lo real.

Mi altar es símbolo.
A veces soy piedra y otras animal.

Mi altar es el resultado
de conjuros de amor, de juegos de azar.

Mi altar es desde donde veo mi reflejo,
donde hago encontrarse mis Lunas
hasta completar el eclipse, hasta verme llena (o vacía).

Mi altar es esa extensión de mí misma
hacia la materia.

Mi altar es sanar.
Invocar a las musas, y con suerte, escribir poemas.

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