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Orilla deliciosa

Abrazo mi pereza
cuando deseo mi presencia.

Cual ermitaña en su soledad
perdidamente acompañada.

Es intermitente el deseo de cambio,
el modelar a mi antojo mis hábitos.

Ese ha sido siempre mi deseo
al cerrar los ojos.
Antes de soplar las velas
me gusta cantarle
a la libertad.

Me armé de hierros,
en su día
diáfanos los posos
de alegría en mis copas.

Por esa decadencia
decidí tirar pa’ lante.
Por repartir mis restos
y el alma seca,
a tierra removida
perfecta para la siembra.

Quise creer mi delirio febril,
y ser todo lo que quiera ser,
recorriendo paraísos
en dosis cariñosamente
medidas.

Sé quien soy
hasta que no lo sé.

Y así…

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Paréntesis

Epojé, del griego, <<suspensión>>.

[Pirrón, partiendo del supuesto de que no sabemos nada, argumentó que la actitud que más conviene adoptar es la epojé, es decir, la suspensión del juicio o de la afirmación. Para Husserl, la epojé consiste en la “puesta entre paréntesis” no solo de las doctrinas (o doxas) sobre la realidad, sino también de la realidad misma.]

He decidido, tan pronto como vino a mi lado izquierdo del cerebro, dejar que la idea de monotonía saliese de mi cabeza para sacudirla de mi vida, a ser posible por los pies y en forma de baile. Precisando derrocar esa palabra para sustituirla por el nuevo paradigma al que me enfrento, he creado otra palabra, la <<heterotonía>>. Heterotonía: << neutralidad de acción>>. Sustantivo femenino singular que pretende sugerir lo que está entre la monotonía y la diversión. Puede ser utilizado como explicación para ese estado vital en el que uno/a se encuentra cuando no sabe qué cojones hacer con su vida o con respecto al otro.

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Así funciono. Cuando menos te lo esperas me acojono. ¿En qué momento se suponía que el amor podría con todo?

Fueron varios años de magia hasta que dejamos de creer en ella. Entonces hablamos y coincidimos en ese epojé griego. Decidimos dejar de sostenernos para suspendernos y ponernos entre paréntesis.
¿De qué sirve todo esto? ¿Qué se supone que viene ahora?
En mi fuero más interno, desde donde hace tiempo ya no habito, la rabia y la compasión están haciendo fuerza contra todo y pienso: Que te den, que me den, que nos den.
Que te den lo que necesitas. Que te den mil alegrías y todas las tonterías. Que te den las buenas noches y los mejores consejos. Que te den las flores que a mí no me queda más espacio en mi jardín. Que te den por fuera que yo, nos daré por dentro.
Nos daré hasta donde no llegamos a darnos. Nos daré tiempo y nos daré espacio. Nos daré abrazos de olor a incienso. Nos daré confesiones y lecciones de música sin voz. Nos daré todo lo que no nos dimos estando juntos. Y lo más importante, que me den.
Que me den solo la libertad de darme. De darme a mí, mi amor, de reconciliarme con mi poder seductor. Que me dejen darme mimos, darme llantos, darme de hostias y darme orgasmos. Que me den por todos los lados, que lo que antes no quería, ahora lo recibiré sin corazas y con exclamaciones, por todo lo alto. Y que le den a los paréntesis, a las teorías griegas, a los escépticos y a la “heterotonía”. Que el amor no puede encerrarse ni definirse por categorías. Que el amor, es amor, y ahora sí, para cuando yo ya no esté en tu vida, que te den, que te den mi poesía.

 

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Un vino al atarceder

Regresan los pescadores de la jornada de miel, pegajosa como sus aguas de mar. Sus rostros atardecidos, liberando esa tranquilidad de alta vibración, por ser nítida y pura.

Estoy sentada en el chaflán de mi puerta, aireando mis rizos y escuchando la música de la temprana noche en mi calle preferida. Sendero de plantas, copas de vino, risas y entrañables recados, a cualquier hora. Me siento diosa al sentir hogar, cualquier lugar, cualquier nueva oportunidad.

Cuando se sueña alto y claro, hay que andar con cuidado,
porque se puede cumplir.

Y así me encuentro, transportada a otra etapa a través de la intuición. Pero aún sigo aquí, en el mismo cuerpo, en su cuarto que es su templo. Con el ‘Lofi’ de cada noche en mis oídos, estudiando los ritmos que mi alma pide.

Perdida en mis amores y vicios, el eje sigue bailando conmigo. Aspirando a no conformarme, a conocer otros pigmentos con los que decorar mi esfera. Eso conlleva desestabilizarse por momentos para conocer impulsos antes desconocidos.

Enciendo la hierba que entra a otro estado conmigo, cuando mi chaflán se llena de seres queridos. Curioseamos la magia de la vida, ahondamos en los movimientos de las estrellas y trazamos conexiones con los actos cotidianos de nuestras vidas.

Como la llegada de los pescadores y un buen vino al atardecer..., con amores y vicios.

Sin título

Paralelos

Compláceme

que tienes cuerpo
que tienes alma.

Saca de ti
la llama.
Aquí, ahora,
tengo frío,
hazlo drama.

Ama
por debajo de tus expectativas
y por encima de tu ego.

Aprende
a salir airoso
de este juego,
de esta vida
que se está acabando ya…

Anhelando
cada vez más
tiempo,
pensando
cada uno en su mundo…

Alejados
del centro del punto
que sostiene
la energía vital.

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Dibujo: Tumblr

¿Disculpa? Lo cierto…

I

Disculpa
si pretendo ser sincera
en medio de mi propio des- concierto.

Si reposan en mis manos
los alambres que soldaron
mis heridas
y ahora sus nervios
no tienen otra misión
que la de trabajar y crear.

Disculpa,
si no supe hacerlo
de otra manera,
aún no conozco
todas las sabidurías
ni toda la práctica
pranayámica
para ser el vivo reflejo del buda
caminando por el asfalto
con una ola de calor
a su espalda.

Lo cierto
es que la luna me enseña
la utilidad de la incertidumbre.
Lo que el universo viene a enseñar,
siendo todos nosotros ‘parte de’.

Lo cierto.
Es que a veces no sé,
y siendo mi palabra preferida,
me desaprendo en todo momento
para encontrar lo divertido
en mi cuarto, que es sol abrasador,
siempre sola y desnuda,
en busca del frío de la luna.

II

Soy una rata que busca perlas
en las alcantarillas.
Aquellas que lucen un brillo
como el tuyo.
Eclipsando todos los males de la vida,
permitiendo olvidarme de las cuentas
del tiempo.
Y despegar como un cohete, olvidando la banalidad
de la tierra.

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Guitarra: Leon Olivetti

Naciste siendo mar y montaña, aire puro y fresco de cumbre.

Creciste como semilla de romero y te mantuviste fresco sobre la estepa árida del sur.

Aprendiste de los árboles cómo alzarte para ser hermano del Sol.

Cantabas a la Luna, sin saber que la Luna era yo.

Desempolvaste tu aroma hasta llegar a alcanzarme y embriagarme de presencia en tu plenitud.

Fuiste ungüento en mis heridas y calor en mi vientre, analgésico para mis derramamientos de sangre.

Quisiste buscar otros lugares.

Marcharte como migran las aves en busca de otro verano, lejos de este.

Jamás te gustó el invierno pero yo habité uno de ellos contigo. Entre madera de pino y fuego.

Ahora me da por recordarte así, orgánico.

Pero cuando volviste no trajiste la hermosura de otro espacio, ni siquiera flores para mi.

Volviste con las manos vacías y la mente ocupada.

Te rodeaban vientos y oleajes.

Y yo permanecí en silencio tratando de ser tu calma.

Pero mi calma no te bastó.

Te perdiste sin dejar estela de luz a pesar de que caminabas sobre las estrellas.

Siempre que te miro ahora veo a un ser inerte, de plástico.

Pero una parte de mi lucha contra eso, lucha por mantenerte vivo como antes.

Una parte de mi te recuerda porque no acepto tal realidad.

Porque solo puedo amar lo que eras u odiar en lo que te has convertido.

Dime cómo alcanzar ese equilibrio.

 

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·The Lola’s·

Se llama Lola y tiene historia
aunque más que historia es un poema.

Oh… querida Lola, mi tierna Lola,
inventora de niñoras y tesoras.

Primero te llamaron Dolores.
Luego fuiste la niña de azul en el colegio de monjas y estabas loca Paco.
Decían que  estabas siempre en la Luna y que un buen día quemaste tu casa, tu familia lloraba…

Quizás por eso lo de bala perdida, el destino se burla de ti, ¡qué triste vida, triste de ti!…

Ya siendo adulta cantabas saetas
y Lorca vio tu rostro reflejado en la alberca
entre torerillos y barberillos
entre la albahaca y la hierbabuena.

Las noches bailando siempre sola
hasta que “Paco venía a por Lola”
pero tu ya sabías que el no te quería
y que salía con otra.

Y es que ni con esas te perdías lo de Barcelona.
Única la manera de caminar y la soberbia en tu mirar.
Y la gente se preguntaba, por qué te vas, con quién vas, y qué andas buscando.
Y tu Lola caminabas sola por Barcelona buscando follón.

Al día siguiente todo era bajón, esperar el empujón…
La auténtica Lola Soledad metida en un cajón.

Por suerte siempre estaba tu padre para la resaca:
-Dime por qué tienes carita de pena,
¿qué tiene mi niña siendo santa y buena?
Cuéntale a tu pare’ lo que a ti te pasa,
dime lo que tienes reina de mi casa-.

Y tu llorabas, y llorabas y llorabas…

Ay… Dolores! Ay… Barcelona!

Hasta que de pronto cambió el guión;

fue cuando decidiste dejar el nombre de Dolores, por el de  pasión
porque de entre todas las flores, “el trigo eligió a la amapola”
y Manolo te sentenció: Dolores no, Lolita Lola.

Y la gente siguió la copla:

Lola, la gente te critica,
porque bebes, porque gritas
pero yo no he visto niña que menee la cadera como tu,
ni que beba pa’ olvidar
a esta puta sociedad.

Eres toda tu, torbellino de colores,
reina del temperamento,
la de la bata de cola, Lola.

Tu has podido sentirte sola entre un millón
pero no te has quedado atrapada en tu dolor, no.

Lola, tu con poco eres feliz a todas horas,
y llenas de luz todas las sombras.
Repartes la alegría que atesoras
y perfumas la vida toda sola.

Loooola, lolo lolo, Loooola.

Lola Flores_ 10 curiosas imágenes para recordar a la Faraona-m

El legado del útero

Todo lo que hacemos
podría ser un legado
para otros.
Lo que queda escrito,
lo que se siente, se dice y se comparte
pero , sobretodo,
lo que una hace
en base a todo lo anterior.

Una se despierta y continúa el respiro,
el café, el té, el pan
y a seguir el camino.
Automáticamente
te atas las bambas
y sales a intentar.
A intentar jugar,
jugándote el ritmo.

Se derrumba ante el lago
de lava, de un más allá.
Se propone, sin prisas,
derramarse en el oficio
que empeña en un presente.
¿Y el resto?
Ay, el resto, ya se andará.

No pretende la lírica
Inconexa.
Y la incoherencia de, al escrito,
dejar escapar al comenzar.

La autenticidad reside en el útero
que la vio comenzar.
Y fuera de dicha ley,
no la abraza ninguna otra
legalidad.

Ven y dile, con estilo,
cómo sabe desde fuera
su ritmo.
Ven y sube esa falda
que pide a gritos
un par de palmas.
Es sencillo al principio,
luego siempre me complico.

Es desarrollo de un palique
nativo.
No cuesta, ni se siente,
y no siempre lo recuerda
al día siguiente.

Y si se siente y duele,
aún merece más el tiempo
para crear las penas necesarias
y seguir haciéndolo.

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Volver a recordar

Hace una mitad de década,
escribía lo siguiente:
‘’Y eso es lo bueno de sentirse amado,
no sentirte solo’’.

También dibujaba en mis folios:
’No tiene por qué haber
una relación amorosa
en la definición de AMAR’’.

Y ahora, en el futuro de esas palabras jóvenes,
canta el duende que una lleva dentro:

Vengan los sentimientos
de ser feliz,
vengan a mí,
jueguen en mí.

El color del amor es libre
como su aroma envolvente
primero hacia mí
después hacia ti
para quererte bien
para no morir.

Vengan a mí,
en todas direcciones
las posibilidades de amor
y de amar.
Las que no mencionas
porque no tienen molde
en el que encajar,
las que te dejan vagando
porque con la misma intensidad y fuego
con la que vinieron
se van,
Y qué casualidad
que vuelven
para volver
a doler.

Poco importa el decoro
cuando
la
raíz
está
podrida.

Vengan a mí
la capacidad de escucha
para respetar
la otredad
la existencia del otro.

El amor hacia cada partícula invisible de una luz que me devora. La seguridad de unas palabras repetidas como un mantra que vibra sin cantarlo, de una boca que rebosa el dulce y fabrica ácido en la colocación minuciosa de sus palabras.

Así vivir el proceso,
de vuelta a la raíz
para sanar
lo moribundo
del alma
descuidada.

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segunda pisada

Es en los pequeños detalles
donde encuentro el sentido
a todo esto.

Cuando despierto y observo
las gotas del agua
al amanecer.

Hijas del Sol,
imitaciones perfectas y efímeras
como el amor.

Me mantienen viva
los brotes verdes
que, sin permiso,
enraizaron en mi memoria
cuando salí de todo, hasta de mí.

Me encontré abandonada
por mí misma,
que es la confianza y la fe

por existir.
Y conocí el lodo
y el ungüento que me tenía,
a buen recaudo, preparado.

El veneno
para conocer la profundidad
de todo esto,
y sanarme al fin.

Ahí supe
de la existencia
de la magia y de los dos instantes:
el día en que naces
y el día en el que descubres
para qué has nacido.
Por fin puedo sentirme desnuda,
libre.

Pero no volando como un pájaro, NO
aquí.

En el suelo caliente, frío o húmedo
bajo mis pies descalzos.

Tallos verdes junto a mis venas.
Recorren mi cuerpo, serpentean.

Y estos versos de vidrio
me establecen en la diacronía
de un devenir
que mi impulsa a crear.

Pero, sin más,
hay instantes que cuestionan un presente
y me permito caer,
caer en la incertidumbre y la pesadez
o ambas
a la vez.

La vida es una pérdida constante
y un comienzo continuo.
Y es por eso que aún no sé
SI SALIR A CORRER
PARA ALCANZAR
O PARA HUIR.

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